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Revista Digital Gestory+ Oficial
Ref: NEE-00051

Meltdown vs. Berrinche: Decodificando la Sobrecarga Sensorial

Autor: Terapeuta Ocupacional Gestory | Fecha: 2026-01-18

Para el mundo exterior, una crisis parece un berrinche: gritos, llanto, caos. Pero para un niño con diferencias sensoriales o neurodivergencia, un 'Meltdown' (colapso sensorial o conductual) es algo muy diferente a un berrinche de comportamiento. Confundir estos dos eventos es el error número uno en el manejo diario. Un berrinche es una elección: el niño quiere un dulce, se lo niegas y llora para conseguirlo. Es manipulación (en un sentido evolutivo básico) y tiene un fin: obtener algo. Un Meltdown, en cambio, no es una elección; es una pérdida de control del sistema nervioso debido a una sobrecarga sensorial o emocional. El niño no está tratando de molestarte; está sufriendo un 'corto circuito' en su cerebro.

La gestión conductual tradicional (premios, castigos, 'tiempo fuera') funciona para los berrinches. Pero usar 'tiempo fuera' en un Meltdown es como enviar a alguien al rincón cuando le tiembla el cuerpo de fiebre: cruel e ineficaz. Para manejar esto efectivamente, debemos entender las diferencias fundamentales y ajustar nuestras estrategias de apoyo.

Tabla Comparativa: ¿Berrinche o Meltdown?

Característica Berrinche (Tantrum) Meltdown (Colapso Sensorial)
Intención Controlar a otros / Obtener un objeto. Autorregulación / Huir de un estímulo doloroso.
Tu Rol del Cuidador Firmeza. No ceder ante la demanda inadecuada. Seguridad y Calma. Reducir estímulos.
Qué funciona Ignorar la conducta, ofrecer opciones ('Rojo o azul?'). Presión profunda, oscuridad, silencio, espera pacientemente.

Entender esta distinción es vital porque la respuesta de los padres define el resultado. Si castigas un Meltdown, aumentas la ansiedad y el miedo, empeorando la situación a largo plazo. Si cedes ante un berrinche, refuerzas un comportamiento de manipulación.

Estrategias de Apoyo: El Protocolo de Desescalación

Aquí tienes un paso a paso para ayudar a tu hijo a volver a su 'zona verde' de calma:

  1. 1. Baja la Música Física y Verbal: En pleno grito, no le hables excesivamente. Baja tu tono de voz y habla poco. Si estás alterado, ellos se alteran más. Sé la 'roca' tranquila en medio de su tormenta.
  2. 2. Reducción Sensorial Inmediata: Si es posible, apaga las luces brillantes, baja la música o televisión ollívalo a un espacio más tranquilo. Menos entrada sensorial permite que el cerebro procese el exceso de información.
  3. 3. Proporciona 'Input' Calmante (Pesante): Muchos niños con autismo o TEA se calman con presión profunda. Un abrazo de oso (apretado pero suave) o una manta pesada sobre las piernas puede ayudar a 'anclarar' su sistema nervioso.
  4. 4. No razones en la tormenta: En pleno Meltdown, el córtex prefrontal (lógica) está apagado. No les digas '¡Cálmate!' o '¡Ya te dije que no!'. Ellos no te oyen, solo oyen ruido. Espera a que baje la intensidad para hablar.

Una vez que la crisis ha pasado (y esto puede tardar de 20 a 40 minutos), entonces sí es el momento de conectar, abrazar y, si es posible, analizar qué lo detonó. No es fácil, pero la prevención y la comprensión son tus mejores herramientas. Al conocer a tu hijo y sus límites sensoriales, puedes construir rutinas que eviten estos colapsos, haciendo la vida más feliz para todos.