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Revista Digital Gestory+ Oficial
Ref: NEE-00057

Niñas 'Invisibles': El Diagnóstico Tardío en Autismo y TDAH

Autor: Psicóloga Infanto-Juvenil Gestory | Fecha: 2026-01-19

La historia clínica del autismo y el TDAH ha estado escrita mayoritariamente por hombres y sobre hombres. Esto ha llevado a un sesgo de diagnóstico alarmante: las niñas son las grandes olvidadas. Se habla de los varones porque sus síntomas son más visibles, disruptivos y físicos. En cambio, las niñas neurodivergentes han aprendido históricamente a camuflarse, a adaptarse y a esconderse en la norma social. Este fenómeno se llama Masking (enmascarar), y es una de las causas principales por las que muchas niñas no reciben su diagnóstico hasta la adultez, si es que lo reciben.

Una niña con autismo, a diferencia de un niño que puede aletear las manos o retirarse agresivamente, suele ser tranquila, observadora y hasta 'modelo' de comportamiento en la escuela. Ella se da cuenta de que no encaja y, socialmente, trabaja el doble para compensar. Memoriza guiones de conversación, mira a las niñas populares para saber cómo vestirse o moverse, y suprime sus estereotipias sensoriales (como mecerse) hasta que llega a casa y colapsa. Este esfuerzo constante de 'actuar como una persona neurotípica' tiene un precio altísimo: agotamiento extremo, ansiedad generalizada y depresión.

En el caso del TDAH en niñas, a menudo no se presenta como hiperactividad motora (correr y saltar), sino como 'inatención soñadora' o hiperactividad mental internalizada. Se les tilda de estar en la luna, de ser distraídas o demasiado sensibles emocionalmente. Su diagnóstico a menudo se confunde con ansiedad o problemas de aprendizaje, dejando sin tratar la causa raíz neurológica. Esta falta de validación hace que crezcan pensando que son 'defectuosas', 'tontas' o 'raras', sintiéndose culpables por no poder rendir al nivel que se espera de ellas socialmente.

Señales Alarma en Niñas (Que suelen ser ignoradas)

Si ves estos patrones en tu hija, es crucial buscar una evaluación especializada en género:

  • Socialización por imitación: No tiene amigas 'reales', sino que imita a otras para encajar. Sus amistades suelen ser unilaterales o con niñas más pequeñas que pueda controlar.
  • Agotamiento post-escolar: Aparece 'perfecta' en el colegio, pero al llegar a casa explota en llanto, tiene berrinches intensos o se encierra en silencio absoluto (el colapso de la máscara).
  • Intereses obsesivos pero 'socialmente aceptados': Mientras un niño con autismo puede obsesionarse con los trenes, una niña puede obsesionarse con caballos, dibujar anime o bandas de música pop, lo que se confunde con una afición normal.
  • Sensibilidad sensorial extrema: Rechazo a ciertas texturas de ropa (etiquetas, costuras), ruidos fuertes o luces brillantes, disfrazándolo a menudo de 'caprichosa' o 'quisquillosa'.

El Coste del Masking: El 'Camaleón' Agotado

El masking es un mecanismo de defensa brillante pero insostenible. Para ayudarnos a entenderlo, visualicemos el gráfico del 'Iceberg de Energía'.

  • 80% de su energía diaria: Se gasta en intentar parecer normal, interpretar lenguaje corporal y suprimir la ansiedad.
  • 20% restante: Se usa para aprender, jugar o vivir.
  • Resultado: Llegan a casa con la batería al 0%. No es mala conducta, es agotamiento físico y psicológico.

Ayudar a una niña invisible significa quitarle el peso de la máscara. No es obligarla a ser social si le cuesta, sino validar su necesidad de soledad y descanso. Es enseñarle que está bien ser diferente, que su neurodivergencia no es un error que debe esconderse. Al recibir el diagnóstico, muchas mujeres reportan sentir un alivio inmenso: '¡No soy una persona rota, solo soy una persona con un cerebro diferente!'. Nuestro trabajo como familia es ofrecerles ese refugio de autenticidad donde no tengan que actuar, donde puedan ser ellas mismas sin miedo al juicio.